Servicio de Salud Araucanía Sur refuerza su red asistencial en estas fiestas de fin de año y entrega las siguientes recomendaciones





Vivir estas fiestas de fin de año con moderación, es el llamado que se hace desde el Ministerio de Salud, al que se suma el Servicio de Salud Araucanía Sur que ha preparado sus servicios de urgencia, que incrementan sus atenciones principalmente en atenciones de enfermedades asociadas a intoxicaciones alimentarias masivas, de tipo gastrointestinales y por la ingesta de alcohol, entre otras causales y además de politraumatismos.

Entre las medidas tomadas destaca el reforzamiento de la coordinación entre los servicios de urgencia hospitalaria, los Comités Operativos de Emergencia y las Seremi de Salud. Asimismo, se aseguró el stock de medicamentos e insumos en los establecimientos de la red de Urgencia primaria y hospitalaria y se reforzaron las líneas informativas y de comunicación de SAMU.

Sin embargo, desde la autoridad se invita a celebrar en tranquilidad y con moderación haciendo un llamado al autocuidado y a la vez, en caso de ocurrir algún hecho que afecte la salud de las personas, a hacer un correcto uso de la red, pues frente a un problema de salud, se debe acudir al SAPU o SAR más cercano y en caso de que el problema de salud persista, las personas serán derivadas a un centro de mayor complejidad. Además, hacemos un llamado a la responsabilidad y no hacer llamadas innecesarias al 131.

En nuestra provincia, durante las celebraciones de fin de año ocurren cuadros gastroentéricos debido al consumo de alimentos y agua, cuyas manifestaciones clínicas varían desde alteraciones gastrointestinales leves y autolimitadas, hasta cuadros de deshidratación y desequilibrio hidroelectrolítico grave, que puede poner en riesgo la vida de los enfermos.

Estos cuadros pueden ocurrir debido la ingestión de alimentos o agua con agentes contaminantes (bacterias o sus toxinas, virus y parásitos), en cantidades suficientes para afectar la salud de quien las consume o, aun cuando los alimentos sean inocuos, son consumidos en exceso.

Entre los factores más importantes que contribuyen a la ocurrencia de enfermedades transmitidas por los alimentos (ETA), se encuentran el incremento de la temperatura ambiental que favorece el desarrollo de las bacterias en los alimentos y deficientes prácticas de higiene en la manipulación y conservación de estos.

Al respecto, las recomendaciones si se consumen alimentos fuera del hogar es hacerlo solo en locales establecidos, los que deben encontrarse limpios, sin presencia de animales ni acumulación de basura en los alrededores. Además, las personas se deben fijar en que quienes manipulen los alimentos cuenten con delantal, gorro que cubra todo el cabello, y que sus manos y uñas se encuentren limpias.

Respecto a la preparación y consumo de comidas, es fundamental que quien prepara:

Lave siempre sus manos antes de preparar y consumir alimentos, especialmente después de manipular carnes crudas.

Si tiene carne congelada, descongélela en el refrigerador, nunca a temperatura ambiente. Recuerde que no debe volver a congelar un producto que ya fue descongelado.

Lave verduras, frutas y hortalizas con agua potable, especialmente si las va a comer crudas.

Mantenga separadas alimentos crudos de los ya cocinados.

Cocine completamente las carnes, asegurándose que los jugos no tengan color rojo o rosado.

Refrigere los alimentos que lo requieran

Refrigere los alimentos cocinados lo antes posible. No los deje a temperatura ambiente por más de dos horas.

En el refrigerador, guarde las carnes crudas en niveles más bajos respecto de otros alimentos cocinados o listos para el consumo.

No guarde los alimentos por más de tres días en el refrigerador.

Respecto del consumo de alcohol, se hace un llamado a:

Si bebe alcohol, no maneje. Eso incluye autos, motos, bicicletas o cualquier medio de transporte. Beber y manejar nunca es seguro, ni siquiera un pequeño trago. Recuerde que la mayor parte de las personas que se accidentaron por responsabilidad del alcohol no eran dependientes o alcohólica.

Si usted está embarazada o está lactando. El alcohol produce daños, ya sea por exposición sobre el feto (en el embarazo) o por transmisión vía leche materna (en la lactancia). Ninguna cantidad, ni siquiera unos sorbos, tienen bajo riesgo.

Los jóvenes menores de 18 años son más vulnerables al alcohol y debieran considerar no beber o reducir mucho la cantidad que beben. Es especialmente importante, para padres y madres, controlar todo lo que sea posible el acceso de alcohol en el hogar – dando el ejemplo, por cierto – y también enlentecer lo más posible el inicio de consumo: no es lo mismo comenzar a beber a los 17 años, que a los 12 años.

Las personas mayores son más vulnerables al alcohol y debieran considerar no beber o reducir mucho la cantidad que beben. Esto cobra especial importancia cuando las personas usan medicamentos y cuando tienen algunas enfermedades o condiciones crónicas, como enfermedades cardíacas, presión arterial alta, enfermedades hepáticas, diabetes o depresión, entre otras.

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